
Hace ya algunas semanas, hacíamos referencia a la batalla de UCM y Suat trabajando aquel clásico concepto de que “más vale ser el primero que el mejor”, frase célebre del mundo del maketing. Anoche, escribiendo la página 50 de nuestro nuevo libro, reflexioné sobre el peso que tiene la habilidad comercial sobre otro tipo de virtudes. Para ser concluyentes: sin habilidad comercial no podemos llegar muy lejos, en el ámbito comercial y en otros de la vida. Lo que define el éxito de un profesional independiente frente a otro, de un técnico frente a otro, de un candidato a un cargo frente a otro, de un “pretendiente” frente a otro, es la habilidad para vender. En el universo empresarial la regla se repite como un axioma, quienes llegan lejos tienen mayor capacidad comercial que quienes no la tienen. Más que serlo, hay que parecerlo.
Seguramente Steve Jobs no va a participar, pero vos seguramente sí. En 





Cuando empezaron a aparecer los primeros PC´s en las empresas, allá por principios de los 80, mi madre llegó un día a casa desconsolada porque ese aparato hacía en minutos lo que a ella le llevaba horas o días. Era inminente su cese laboral y el de miles de personas. Esta historia es real, la recuerdo a pesar de que sólo tenía 8 años en ese momento. Cuando se produjo el boom del supermercadismo en el Uruguay muchos almacenes pensaron que era el fin, que la preferencia del consumidor se iba a inclinar definitivamente por las grandes superficies. Se ganaron muchas cosas, pero se fue perdiendo el contacto con la gente. Los marketineros sabemos que esa es nuestra ley primera, no perder el “diálogo” con los consumidores. Las grandes superficies fueron incorporando sistemas de marketing relacional, de fidelización, basados en plataformas de CRM u otras. Evidentemente quieren recobrar aquello que el almacenero siempre tuvo, el diálogo personal con cada cliente. Algunas cosas avanzan, otras, no debemos perderlas.