El difícil momento del no

 

Trabajar con emprendedores es un desafío que tiene múltiples aristas. Por un lado, y a modo de síntesis, está el impulso motivador. Sin esa llama interior que tienen naturalmente los emprendedores difícilmente se puedan llevar adelante muchos proyectos.

Se cuentan por cientos los ejemplos históricos donde ese impulso fue la clave del éxito de un negocio. Es casi inherente a la condición de emprendedor la existencia de una fuerte motivación, pero quienes trabajamos con ellos como asesores siempre debemos tratar de que dicha llama se mantenga en alto.

Esa llama es la que los mantiene vivos ante las distintas dificultades que tiene el camino del emprendedor. En muchos casos, es lo único que queda cuando todo lo demás se muestra como el viento en contra.

Los emprendedores adquieren en muchos casos dimensiones heroicas en cada decisión que toman. Suelen ir contra la corriente y se plantean cada piedra en el camino como el impulso que los lleve a una etapa superior.

Muchos grandes negocios se quedaron en el camino por carecer de la suficiente cantidad de intentos.

Por otro lado, debemos ser profesionales y tratar de aportar nuestro expertise de negocios, para que esos sueños no queden simplemente en el plano abstracto. En estas situaciones se pueden generar múltiples resultados y en algunos casos contradictorios. ¿Cómo conjugar la motivación cuando hay datos de la realidad que nos indican que vamos en el camino equivocado? En lo personal, me cuesta jugarme 100% a la intuición cuando estoy colaborando con un emprendedor. Por un tema de honestidad intelectual, prefiero darle el mismo enfoque que cuando me enfrento a un Plan de Negocios del más alto vuelo. Por más que muchas veces no están los recursos para realizar un estudio profundo, es necesario darle el mismo sentido. Y en muchos casos la doble combinación de motivación y enfoque de negocios puede generar inconveniente.

El principal problema que he encontrado en la saludable movida emprendedora con la que he trabajado en los últimos años es que no logran alcanzar una estimación del potencial del negocio. ¿A qué me refiero? A que si no logramos aproximarnos y determinar la demanda es difícil que podamos definir otros aspectos igualmente importantes. Y este dato es usualmente costoso de conseguir.

Llegar con algunas consultas hechas a unos amigos suele ser el único elemento cuantificable con el que avanzan los emprendedores. Y lamentablemente sin ese dato todo lo demás, que es incluido en un Plan de Negocios, es fantasía. Por ello, quienes trabajamos con emprendedores debemos manejar el sutil equilibrio entre el “dar para adelante” y el “esta es la realidad”, cuando los datos empíricos no son alentadores.

* Coordinador Académico del Programa de Desarrollo para Emprendedores en BIOS y Director Ejecutivo en BM Business PartnersAccede a 30 minutos de asesoramiento sin costo agendando aqui

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balseiro

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